7 de septiembre de 2017

Pirineo Aragonés Verano 2017 (1/3)


Y llegaron las vacaciones de verano!! este año de nuevo montaña, y ya algo más serio, viajecito a los Pirineos que la más peque tiene ya más de 1 año y hay que empezar a espabilarla. La zona seleccionada fue el Valle de Tena en Huesca, es la tercera vez que visito esta zona, pero la primera en plan montañismo, y la verdad que no nos ha decepcionado en Absoluto.

Así que ahí estábamos, el jueves 3 de agosto a las 6 de la mañana los 4 miembros de la expedición poniendo rumbo al norte de España. El viaje bien, sin contratiempos, a eso de las 12 ya habíamos pasado Madrid y a la hora de comer estábamos ya en Carenas donde pasaríamos la noche. La idea era ir esa misma tarde a ver el Monasterio de Piedra, y así lo hicimos, con casi 38º en una zona súper árida pesábamos que iba a ser una tortura, pero no nos quedaba otra, las entradas, que por cierto son bastante caras, las había comprado por internet y no era cuestión de tirarlas, además no podía ir a la piscina del pueblo porque no pensamos en ningún momento traer bañador al viaje, gran fallo, tampoco ocupan tanto y siempre sale alguna oportunidad de bañarse.
Comimos en el apartamento y a eso de las 5 de la tarde nos acercamos a Nuévalos donde está el Monasterio. El Monasterio en sí, no es nada del otro mundo, es bonito, lo mejor la explicación que nos hicieron y Cristina que siempre pegada a la guía escuchando con atención como si se enterase, cuando nos retrasábamos haciendo alguna foto ella se ponía nerviosa, venga papá que nos lo perdemos, es que tengo una niña demasiado responsable. Que destaco, el claustro está bien y sobre todo la ruina de la iglesia, y la cripta que hay bajo esas ruinas con los resto (se ven los huesos) de ahora no recuerdo quien.

Pero lo mejor del monasterio esta fuera, han construido unos jardines reconduciendo el rio y formando una especie de bosque, con un microclima, con 10º menos que fuera, aquí no hace calor en absoluto, es algo sorprendente. Y lo más espectacular han hecho cuevas y cataratas impresionante, pero alguna de por lo menos 50m, son increíbles te pones al lado e impresionan, por esto si merece la pena haber pagado la entrada


https://www.youtube.com/watch?v=BeoVFybQpbI


Tras la visita paramos en Nuévalos a tomar una cervecita. Con el calor que hacía para mi la mejor de todo el viaje, una Ámbar, curioso que estando en Aragón no nos la pusieran ya en todo el viaje. Al día siguiente directo a los pirineos. Primera parada Sabiñánigo, bueno ya lo dije en mi anterior visita hace unos años, no es un pueblo idílico de montaña por decirlo suavemente. Pero nos sirvió para dar un paseo, obtener información en la oficina de Turismo, comer y comprar provisiones para una semana.

Y a Escarrilla, la que sería nuestra casa durante la próxima semana. La verdad que mejor imposible, la casa preciosa, una pequeña urbanización de montaña, moderna pero conservando la estética de la zona. La casa con todas las comodidades posibles, vamos un acierto. Y el pueblo igual, pasa la nacional y eso no lo hace tan auténtico como otros cercanos, pero tenía todo lo que necesitábamos, así que la tarde la pasamos paseando y jugando con las niñas en el parque. Mañana empieza la montaña.
El Sábado 5 decidimos quedarnos cerquita, directamente al balneario de Panticosa, a menos de 15 min. El balneario es un hotel junto a un laguito, alrededor del cual hay muchas zonas con césped y sombra para poder montar un picnic, se da un aire a Vall Nuria. La idea era hacer una pequeña ruta aprovechando el famoso GR11 (la transpirináica) que sube hasta el Ibon (es como llaman aquí a los lagos) de Bachimaña donde hay un refugio.

Quizás el error fue empezar por el margen Oeste del río Caldarés, el camino es complicado, con zona de bastantes piedras incluso pasos que ha puesto cuerda para agarrase. A ver, no es tan complicado, pero cuando vas con una niña de 5 años y otra de 1 en un cangurito ya es otra historia, además no era el mejor día de Cristina así que tras unos 30 minutos de ascensión, aprovechando un puentecito que cruzaba al otro lado, decidimos parar y empezar a bajar, también he de decir que el camino en sí es precioso, va encajonado en una garganta junto al río, ganando poco a poco altura, viendo cada vez más abajo el lago de Panticosa, hubiera sido una pasada llegar hasta arriba, pero sabíamos que eso era casi imposible, así que fuimos realistas y empezamos a bajar por el lado este, por cierto bastante más sencillo, quizás por aquí hubiésemos subido algo más, pero llegar al Lago con las niñas creo que ni de coña.
Ya de nuevo en el Lago de Panticosa, aprovechamos para estrenar nuestra nueva manta y hacer un fantástico Picnic en familia. Cristina  y yo intentamos bañarnos como hicimos el año pasado en Sanabria, el tiempo acompañaba, pero cuando metimos los pies, esto si es un lago glacial, Cristina me decía, papa es que está tan frío que duele. Me costó que quisiera irse, porque Cristina estaba empeñada en irse la última del merendero, creo que nos lo pasmos muy bien.
Como era temprano decidí enseñarle a Marga la subida de la Hoz de Jaca, y no decepciona, tal y como la recordaba. La carretera sale del precioso pueblo de El Pueyo y rodea el pantano de Búbal, la subida es apenas 2Kms, pero de infarto, con una carretera que apenas cabe un coche, que me lo digan a mi cuando lo sibí en bici después de más de 180Kms en las piernas. Justo cuando termina está otro precioso pueblo de montaña, la Hoz de Jaca, y sorpresa hay una tirolina impresionante de casi 1Km bajando 120mtrs de altura. No pudimos probarla, pero estuvimos más de 30 minutos viendo a la gente tirarse, Cristina estaba alucinando. Y a casita a merendar, que por cierto fantástica la rulot-churrería que teníamos junto a la casa.
El domingo aprovechando el buen tiempo y nos cercamos a Sallent del Gallego. A menos de 5Kms está el embalse de la sarra. De ahí empieza una ruta, parte de la transpirenaica de nuevo, que sube por el río aguas limpias hasta el pantano y el refugio del Respumoso. Son 7Kms ida, y una vez más se nos hacía muy largo con las niñas, así que nuestro objetivo quedaba en unas cascadas que había a mitad de camino.


El camino en general más fácil que el de ayer muy bonito, cogiendo altura por un cañón, viendo el valle cada vez más abajo, las niñas parecía que disfrutaban y el camino se nos hizo fácil y ameno. Poco antes de llegar a las cascadas la cosa se complica, la pendiente aumenta, el camino se convierte en un pedregal, incluso atraviesas una zona a menos de 1 metro de unas cataratas que caen por un lateral del camino y lo inundan todo. el ruido es ensordecedor y te pones pingueando, además hay que tener mucho cuidado porque el suelo resbala muchísimo pero merece la pena.

Una vez que pasas esa zona, queda una cuesta muy dura para llegar a las cataratas. Un sitio precioso, ideal para descansar y tomar algo, el tan ansiado momento de Cristina de comer chuches, es uno de los motivos por los que le encanta esto de la montaña. Como íbamos bien decidimos seguir, el camino es ya más plano y eso nos da un respiro, el único problema es que uno de los laterales tiene una caída vertical de casi 100mtrs al río, hasta han puesto una pequeña cuerda más como aviso que como protección, y tienes que estar muy pendiente que las niñas no se te vayan al lado derecho del camino, sólo asomarse impresionaba, te das cuenta de todo lo que hemos subido ya.

El problema, que había zonas que eran un barrizal y Cristina iba ya tan confiada que acabó rodando por el barro. A partir de aquí cambió un poco su actitud y ya quería volverse, la verdad que ya llevábamos una buena ruta por lo menos 4Kms de subida y quedan 4 de bajada, así que una vez más decidimos dar la vuelta.

Abajo, en el lago, comimos en un merendero muy bien preparado, lleno de gente que había venido con sus autocarabanas, pero sobre todo con las furgonetas que están tan de moda y que nos encontraríamos cientos paradas en todas las áreas de descanso. Incuso pudimos ver un pequeño curso de escalada que le hacían a unos niños en una roca junto al nosotros. Cristina flipaba, pero cuando le decía que si quería subir un poco, se echaba atrás, no sé yo si va a ser capaz de controlar ese miedo, si es que es como la madre.

Por la tarde decidimos visitar el parque faunístico (vamos un zoo) de Lacuniacha en Piedrafita de Jaca. Es algo caro, pero está bien para los niños, pueden ver muchos tipos de animales, desde ciervos hasta osos o lobos. Cuando vi que había que andar otros 4 o 5 kms con cuestas muy duras no las tenía conmigo, ya llevábamos unos cuantos Kms por la mañana, pensaba que Cristina se me plantaba, pero a ella mientras le guste lo que vea y vaya entretenida sin problema, y Martina aguantando como una campeona en el cangurito, viendo animales no se acuerda de que está cansada, a todo lo llamaba jaca, me acuerdo del vídeo del pirineo Navarro donde Cristina con su edad llamaba guagua a las vacas.   

Curioso esto de los reservas de animales, porque cuando llegas a los animales más peligroso, osos, linces, zorros, ya de semilibertad nada, están en un recinto cerrado, algo más grande de lo que están en un zoo, pero no mucho más, y tu obsesión es conseguir ver el siguiente. La decepción que nos llevamos cuando el lobo no aparecía, y el último el zorro, que tampoco aparecía, ya íbamos mosqueado, le decía a cristina, nos tienen que devolver dos parte de la entrada y Cirstina súper convencida, entonces alguien gritó, el zorro, y todo corriendo para atrás, todos súper felices y contentos de ver un pequeño zorrito.  Lo que me reí es cuando ya estábamos llegando al final y de dice Cristina, papa como hemos visto el zorro, ya sólo le tienes que pedir a la mujer una parte de la entrada por el lobo. Y poco más, para casa que hoy nos hemos dado una paliza tremenda, mañana más. 

1 de agosto de 2017

Subida a Cerrillo Pelado por los Tajos de la Virgen


Es otra tradición que tenemos en esta familia, nuestro fin de semana de montaña coincidiendo con nuestro aniversario. Este año de nuevo Granada, una ruta muy parecida a la que hicimos hace 3 años. Subir en bus hasta posiciones del Veleta y de ahí buscar la cresta del Tajo de los Machos (hace 3 años hicimos la cresta que lleva al caballo) pasando por los Tajos de la Virgen.

El viernes 14 pusimos rumbo a Sierra Nevada para hacer noche en el albergue universitario, este año genial, una habitación doble para nosotros solos, así que pudimos dejar los tapones en la maleta. A la mañana siguiente madrugón para coger el primer bus que sube a Posiciones. A eso de las 8:30 estábamos empezando la ruta, esta año no hacía el viento de la última vez, así que parece que esta vez si íbamos a poder hacer los Tajos de la Virgen. No sé si eso alegraba a Marga o no, porque empezaba a ponerse un poco nerviosa.


Subimos justo hasta donde empieza el sendero de los Tajos, ahí hay una vista espectacular del Mulhacen y la Alcazaba, así que paramos como el resto de grupo a hacer las fotos correspondientes. A partir de ahí nos quedábamos solos, todos seguían el camino principal y nosotros por el senderito. La primera parte no es complicada, es un sendero estrecho con precipicios altos, pero se lleva bien. Todo el tiempo por encima de los tres mil, se coronan continuamente picos, Puntal de loma Púa 3226, Tajos de la Virgen  3239, Tajos del Nevero 3206  o Fraile de Capileira 3198, bueno aunque este último coronar, lo que se dice coronar, se está cerca, pero haría falta escalar con cuerdas para llegar a la cumbre.

A partir de aquí el sendero se complica, tiene algún paso delicado, pero nada del otro mundo, lo único que la progresión en muy lenta, tanto que los 2kms que tiene la cresta tardamos 2h en hacerlos, eso sí el sendero y el paisaje precioso. Una vez que has llegado al refugio Elorrieta y has pasado lo peor tienes esa alegría interior de haber conseguido un reto, hasta Marga me decía, aunque lo he pasado mal en algún momento ha merecido mucho la pena hacerlo.

A partir de aquí creíamos que lo que quedaba era muy fácil, y es que del refugio sale un sendero por el Tajo de los Machos, pero nada más allá de la realidad a menos de 500 metros el sendero se desvía hacia al Tajo del Caballo (el que cogimos hace 3 años) y a nosotros no nos queda otra que volver a crestear, esta vez sin camino, por donde pensábamos que era mejor. La ida la hicimos por la vertiente Sur, menos pedregosa pero más inclinada y la vuelta por toda la cresta, quién dijo miedo, Tardamos 1h en alcanzar nuestro siguiente objetivo el Pico Tajo de los machos 3086


De ahí a Cerro Redondo 3056 ya es rápido, sobre las 12:45 habíamos alcanzado nuestro objetivo más lejano. La cresta continuaba, pero ya no nos daba tiempo a más, había que volver y nos quedaba un largo camino, creo que es el último tres mil de esta cresta, aunque mirando el google earth no estoy seguro del todo. En fin que si lo hay ya será objetivo de próximas rutas.




Pusimos nuestras piedrecitas y como he dicho volvimos por la cresta, no sé si coronamos algún que otro tres mil desconocido, pero ese era el objetivo hacer tresmiles. Llegamos al Elorrieta y de ahí a la Laguna de las Yeguas, sitio fantástico para parar a comer y meter un rato los pies en ese agua congelada.
 
Eran casi las tres de la tarde y ya sólo nos quedaba una hora y media de camino para llegar al albergue, pasando por la cueva del tiburón (ya contaré esto más adelante), donde nos tomamos la cervecita reglamentaria y de vuelta a pasar la tarde-noche en Granada. Por cierto, muy agradable la tarde que pasamos en la pisicina y la noche tapeando por el centro. Al día siguiente de vuelta a casa.



Y poco más, que después de dos años hemos hecho una rutita muy completa, más dura de lo que yo pensaba, más de 8h casi todo el tiempo por encima de tres mil metros. Ya tenemos casi decidida la del año que viene, vamos a incorporar a un miembro a la expedición, vamos a subir al Veleta con Cristina  (5 años) y vuelta por los lagos y la cueva del tiburón. Que ¿que es la cueva del tiburón? Pues algo con lo que he conseguido atraer la atención de Cristina para que esté deseando que llegue la ruta del año que viene, eso y que ella la montaña la tiene asociada a comer chuches, paciencia, el año que viene lo explicaré.

5 de mayo de 2017

Subida Teide 2017

Nos ha costado mucho separarnos por primera vez de nuestra 2 princesas, pero sabíamos que alguna vez tenía que ser la primera, y surgió casi sin pensar. Organicemos algo rápido, de tres o cuatro días como mucho, Berlín, Dublín… hasta que Marga me dijo, oye tu no querías subir al Teide?. Pues sí, era cuestión de cuadrar el avión con el refugio y listo, que el 26 de Abril a las 10 de la noche estábamos cogiendo un avión rumbo a Tenerife.



El viaje creía que iba a ser más odisea, pero nada de eso, todo perfecto, nos esperaron para recoger el coche  la 1 de la madrugada y antes de las 2 estaba el chico de la pensión (Pensión Neón) estaba  despierto sólo pendiente que nuestra llegada. Por cierto, pensamos en pensión por coger algo barato, total íbamos a dormir 6 horas y nos íbamos, pero la verdad que acertamos

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A la mañana siguiente tras un fantástico desayuno, incluido en el precio, fuimos a dar un paseo a la playa de los Cristianos. Bueno que quiere que os diga, una playa normal y corriente, con muchos guiris eso sí.  Compramos los víveres necesarios y empezamos a subir hacia el Teide con el coche. Primera parada Vilaflor, bonito pueblo de montaña, donde pudimos degustar una comida típica Canarias. La anécdota del día fue que unos alemanes nos preguntaron si estaban las sillas libres, y cuando le dijimos que si se sentaron en nuestra mesa. Para tomar una cerveza, algo incómodo, pero tenía un pase, pero cuando todos pedimos comida, en esa mesita no cabíamos, como se habían quedado mesas libres le dijimos a la mujer que por favor los sentara en otro lado, porque ni se inmutaban, parecía que querían estar con nosotros. La señora del bar se lo explicó amablemente y se fueron a otra mesa, que cariñosos son estos extranjeros, nos dijo, al fin pudimos comer tranquilos.


Tras la comida continuamos la marcha por una carretera metida en un bosque bastante bonito, con una niebla muy espesa que poco a poco fue levantando, bueno más bien los que levantamos fuimos nosotros, subiendo hasta más de 2000m, hasta la entrada del parque natural del Teide. Entonces el paisaje cambia, ya no hay bosque, no hay vegetación, sólo un impresionante paisaje de lava y piedras. Esto es nuevo para nosotros y estábamos entusiasmado, con el Teide, nuestro objetivo de mañana ya en la lejanía.





La carretera está llena de pequeños miradores, decidimos parar en el primero que vimos. Impresionante el paisaje volcánico, lavas de todas las formas y colores, en los carteles te explicaban de que época eras, unas de hace miles de años, otras de la edad media y así hasta la última erupción que bueno, ahora no recuerdo cuando fue. Rutas se veían por todos lados, subir al Teide por un lado por otro, a la montaña de al lado a la de más allá, es para llevarte aquí un mes. Los caminos que se adentraban en la zona de la lava estaban cerrado así que decidimos preguntar a unos operarios que estaban trabajando, nos explicaron que estaban haciendo un camino junto a la carretera porque mucha gente andaba por ella y era muy peligrosa. Pero lo peor fue cuando nos dijeron que tuviésemos cuidado con el coche, que había muchos robos y dejarlo una noche en un mirador era jugártela. Pues ya me fastidiaron el día, a ver dónde dejamos el coche esta noche.



Emprendimos el camino hasta el parador, donde están los famosos roques de García, famosos por los billetes de 1000 pelas, aunque no creo que ningún joven sepa de que estoy hablando, foto y para adelante que se nos hace tarde. Decidimos aparcar en el teleférico, suponía 2 Kms más andando, pero me quedaba más tranquilo, digo yo que aparcando junto a las taquillas (suerte tuvimos de encontrar sitio) y la tienda, algo más protegido estaría. Eran las 4:30 cuando empezamos la marcha a pie, 2kms por la carretera, y la verdad que sí, es peligrosa, así que al final decidimos hacerlo por el camino a medio construir, tenía una pequeña vallita, pero bueno, quien se va a enterar.




A las 5 llegamos a nuestro inicio de ruta, ruta de Montaña Blanca, primera sorpresa 8Kms hasta el refugio y el cartel dice 5h, no puede ser, llegamos a las diez de la noche, así que a correr, paso ligero, estábamos a 2200mtrs y había que salvar unos 1000. Los primeros 5Kms  son por una pista fácil con pendiente suave, íbamos tan rápido que tardamos a penas 1h. No me cuadra, me quedan 3Kms , creo que el que puso 5h se coló dos pueblos. A partir de ahí empieza lo difícil, 2-3Kms de sendero con mucha pendiente. No sé si era el resfriado la altura o yo que sé, pero apenas podía, y el corazón se me aceleraba cuando daba 2 pasos. Tardamos casi 2h, a las 7 estábamos en el refugio. A nuestro favor diré que de la gente que se veía subiendo detrás nuestra no nos adelantó nadie, así que no íbamos tan lento.


El refugio está bastante bien, tiene sus habitaciones con literas, los cuartos de baño muy lípidos y una cocina totalmente equipada, eso si la comida te la tienes que llevar tu. Merendamos, descansamos y charlamos con algún que otro “montañero” hasta la hora de cenar, creo que cenamos los últimos, como se nota que estaba lleno de guiris y a la cama pronto. El resfriado me estaba matando, muerto de frío y dolor de cabeza, miedo me da mañana a las 5 de la mañana, salir con tanto frío, no las tenía todas domingo.



La noche regulín, no son fáciles en los refugios, pero nos despertamos despejados y no hacía tanto frío -1º y sin viento. A las 6 en punto, según nos aconsejó el hombre que regentaba el refugio la mejor hora de salida para ver amanecer, estábamos listos en la puerta con nuestros frontales. Noche preciosa, estrellada, con el resto de islas que se intuían las luces en la lejanía. Salimos de los últimos, paso alegre, sorprendentemente me encuentro bien, vamos a buen ritmo, sin parar de ascender, a oscuras adelantado grupos, uno tras otro, hasta que alcanzamos los 3500mtrs.




Habíamos llegado a la zona que se visita con el telesfarico, ya se intuía las primeras luces del día. Para mi esta zona fue la peor, 1 Km de sube y baja, no estaba muy seguro si nos habíamos perdido, porque no veíamos a nadie, y si teníamos que recular ya si que no llegábamos para ver amaneces, al fin vimos el edificio de llegada del teleférico y un reguero de luces que subían por el cono hasta la cumbre, que tranquilidad.

Aún nos quedaban los últimos 200m de desnivel, duros pero ya tocábamos con la mano nuestro objetivo, y justo antes de llegar, ya tienes visibilidad del cráter, olor a azufre intenso y fumarolas de humos por todas partes nos recuerdan que esto es un volcán muy vivo. Es increíble ver cómo estás en el borde de un volcán, y en menos de 5 minutos cumbre. Había mucho menos gente de lo que pensaba, y pudimos subir a lo más alto sin agobios. Indescriptible, 3715 mts, se ven todas, las 7 islas, el espectáculo os lo podéis imaginar y más aún cuando empieza a salir el sol, como se va formando la sombra sobre el mar, esto solo lo entiende cuando está aquí.


Recuerdos a nuestras estrellitas y soletes y rápido para abajo. La bajada muy rápida en apenas 1h estábamos en el refugio y menos de dos horas después en la entrada del sendero. Marga y yo nos picamos con marcha nórdica e íbamos volando adelantando prácticamente a todo el mundo. El esfuerzo mereció la pena, porque justo al llegar llagaba un autobús y nos ahorramos los 2km de carretera, el coche en su sitio sano y salvo. De aquí directo a Santiago de la Laguna, la carretera muy bonita, por una cresta preciosa, sin perder altura, a más de 2000m, viendo la costa a tu izquierda y derecha hasta llegar al observatorio, donde empieza la bajada por un bosque precioso con árboles gigantescos, buen sitio para visitar tranquilamente, en otra ocasión.


Me empeñé en ir s San Cristóbal de la Laguna, en algún sitio había leído que era patrimonio de la Unesco o algo así lleno casas coloniales típicas. Bueno, fe no es, pero tampoco para tirar cohetes, al menos comimos en un sitio agradable, y de ahí a Santa Cruz, siesta y paseo por la ciudad. Santa Cruz otra que tal, no creo que esté en ninguna lista de las ciudades más bonitas del mundo, pero echamos una buena tarde, un paseíto una cervecita y una buena cena y a la cama que había sido un día largo y duro y mi resfriado iba a peor.


A la mañana siguiente cogimos el coche y fuimos a la zona del auditorio. Lo ves y ya sabes que es de Calatrava, igual que la Ciudad de las ciencia de Valencia, es un edificio bastante espectacular, y tiene unas vistas al mar bastante bonita, si no llega a ser por el entorno tan industrial hasta me hubiese gustado, pero ahí metido en medio del puerto pierde el encanto. Rápida visita y para Candelaria. Decidí parar en Candelaria por dos motivos, primero por ver la iglesia, creo que la más famosa de Tenerife, estilo colonial  y el otro por ver las estatuas de los reyes Guanches, como le conté a Marga, hace unos 15 años en un viaje a Gran Canarias quise ver las estatuas (las había visto en alguna revista) y por muchas vueltas que di no aparecieron las puñeteras estatuas, no me di cuenta hasta bastante después que las estatuas estaban en Tenerife, desde entonces tenía ese gusanillo por verlas.



Para terminar pequeño paseo hasta Adeje donde comimos, y vuelta a casa a ver e nuestras princesitas que ya la echábamos mucho de menos. Se nos ha hecho duro estar lejos de las peques, pero necesitábamos un viaje así, algo de aventura, realizar un proyecto en el que tanto habíamos pensado. Ha sido un viaje genial que repetiremos de vez en cuando, y espero que pronto se vayan incorporando nuestros pequeños soletes, como dice Cristina, toda la familia junta.