22 de febrero de 2020

Media maratón de Oporto 2019



No tenía pensado escribir sobre este viaje, pero al final me ha dado pena y me he puesto 4 meses después. La idea ir a Oporto surgió en febrero, cuando recogí el dorsal de la Maratón de Sevilla y había muchos stands con publicidad sobre otras carreras, vi Oporto como el sitio ideal, una ciudad que está de moda, no muy lejos, con vuelo directo desde Sevilla, perfecto para hacer mi primer viaje Turisticodeportivo. Además a ver si así me quitaba el mal sabor de boca de nuestra primera visita hace casi 20 años. Entonces Oporto era una ciudad sucia, insegura, oscura, estuvimos apenas unas horas pero no nos enganchó, quería ver si eso había cambiado, y vaya si ha cambiado, como han evolucionado estos portugueses.


El Viernes 20 por la mediodía cogimos el avión, cómodo y rápido en solo 50min estábamos en Oporto, que con el cambio horario supone llegar antes de la hora de salida 😊. El aeropuerto muy moderno y con línea directa al centro, en 30-40 min llegas por solo 2€ a la estación de Trindade que estaba a 5min andando de nuestro apartamento. La encargada se empeñó en irnos a buscar al metro, tardamos más que andando, pero se le agradece el detalle. El apartamento que alquilamos fantástico, céntrico, moderno y con todas las comodidades, más no podemos pedir.


Como era temprano decidimos empezar a explorar la ciudad, por cercanía comenzamos con la iglesia de Trindade, nada del otro mundo, más bonita por fuera que por dentro, de ahí a sólo un minuto teníamos la plaza de la libertad, es uno de los lugares céntricos de Oporto, una plaza muy grande rodeadas por edificios señoriales, con mucha vida y muy bonita, como curiosidad en la parte alta de la plaza hay un cartel de estos que se han puesto de moda con la palabra Oporto, que te puedes subir encima de la letras para hacerte una foto, y se ve que se ha convertido en una atracción de la ciudad, porque había una cola considerable, aunque no me extraña teniendo en cuenta el turismo tan bestial que mueve Oporto.


En la parte baja de la plaza el Palacio das cardosa, convertido en hotel y cerca en una esquinita la estación de San Bento, su Hall se ha convertido en una atracción turística porque está totalmente recubierto por el mosaico de azulejos típicos portugueses de hace 100 años, muy bonito. Subiendo por la calle 31 de Enero llegamos a la iglesia de San Idelfonso, la calle es una gran cuesta por la que pasa un tranvía, muy al estilo de San Francisco, justo en la iglesia comienza una de las calles comerciales de Oporto, ni os podéis imaginar la cantidad de gente, aquí se puede ver como ha cambiado oporto, una ciudad moderna con todo tipo de tiendas y bares, destaca el café Magestic, hay que tener ganas de hacer cola para que te cobren 5€ por un café, nosotros buscamos un sitio más tranquilo para tomarnos nuestro cafelito y pastelito de Belem. 


Volviendo a la plaza y andamos en dirección contraria llegamos a la iglesia de los clérigos, la iglesia no es gran cosa, pero la torre es uno de los símbolos de la ciudad, una torre de unos 75m que se puede subir y tiene unas vistas espectaculares de la ciudad, supongo, porque no subimos, perferimos ir hasta la catedral, y hacer una visita completa, a la iglesia, claustro y torre, es algo más baja pero más o menos se ve lo mismo. A tiro de piedra de la catedral el puente de Luis I, para mi la gran atracción de Oporto, un puente de hierre de hace más de 100 años, con un paso inferior y otro superior a más de 45m. El paso superior lo han hecho peatonal, bueno, pasa en tranvía y las vistas son increíbles, a un lado Oporto en todo su esplendor y al otro  Vila Nova de Gaia, donde están todas las famosas bodegas, es una pasada mires hacia donde mires.


Llegamos solo a la mitad y decidimos volver al lado de Oporto y bajar al muelle, esta es la zona que recordaba de la última visita, oscura, insegura, sucia, joder como ha cambiado, una zona supercool, llena de pequeños bares y tiendas, con mucha vida, limpia, colorida y lo mejor la parte baja, la que da al muelle, esta llena de restaurante y es una de las zonas con más gente, que ya es mucho decir, perfecto para pasear y  tomar algo con unas vistas alucinante al rio, al puente y a las bodegas de Gaia al otro lado. De aquí se cogen los barquitos que te dan una vuelta por el río, aunque eso lo dejaremos para otro viaje.


Tras un largo paseo subimos por la calle Ferreira donde está el famoso edificio de la bolsa y el mercado, solo los vimos por fuera, otra cosa pendiente, y paramos a tomar unos vinos en una pequeña bodega muy chula y empezó nuestra labor de buscar un sitio para cenar, que no es fácil teniendo en cuenta que era viernes, al final cenemos en un restaurante Celta cerca del apartamento y a la cama, que había sido un día muy largo y era solo el primero.


El sábado amaneció muy nublado, tal como estaba previsto, teníamos intención de visitar el mercado de Bolhao, tiene que estar bien porque es uno de los más grandes de oporto, pero esta en obra y se ve que va para largo, nos quedamos en la puerta donde está la cafetería de Bolhao que bien merece una pequeña parada. De ahí a la iglesia del Carmen y a la Universidad, que están justo una enfrente de la otra, creo que los edificios son más bonitos por fuera que por dentro y justo al lado la famosa librería Lello. La cola impresionaba, pero iba muy rápido y decidimos entrar, además como se compra la entrada en un edificio aparte, mientras yo compraba la entrada Marga hacía la cola para entrar, son 5€ por ver una librería, si es cierto que luego compras un libro te lo descuenta, pero merece mucho la pena, es de los interiores de edificio más bonito que he visto, con la historia de que inspiró la biblioteca del colegio de Harry Potter, el único problema es que estaba tan llena que apenas te podías mover y claro hacer una foto, muy complicado.



Como empezaba a llover nos fuimos directamente a las bodegas de Vila Nova de Gaia, hay muchas y cualquiera debe estar bien, nosotros reservamos en Sandeman, por eso de ser la más famosa junto a Calem, es una visita guiada de 1h muy curiosa, dende te explican la historia y la elaboración de los vinos de Oporto, y claro con su degustación final, creo que es una actividad obligatoria para cualquier visitante de la Ciudad. A la salida seguía lloviendo, así que paramos a comer y nos fuimos al centro comercial Alameda, donde se recogía los dorsales para la media Maratón, justo al lado del estadio del Oporto, nos pusimos chorreando sólo los 5min que tardamos en llegar desde el metro, así que como la tarde pintaba mal, nos compramos provisiones y nos fuimos al apartamento a descansar, mañana había que madrugar, será un día duro. 


Increíble como amaneció el domingo, soleado, con buena temperatura, ideal para correr una media maratón. Tenía un nudo en el estomago que no se me quitó hasta que empezó la carrera. El ambiente era impresionante, no se cuantos miles de corredores había en la salida, se me ponen los pelos de punta solo en recordarlo. La carrera se desarrolla todo el tiempo por las avenidas que están en la orilla del Duero, menos mal porque si nos meten por las cuestas que hay en la ciudad lo hubiésemos pasado canuta, y empieza en la zona Oeste de la ciudad, casi a las afueras. 


A las 9 en punto pistoletazo de salida, un poquito de tapón pero nada exagerado, sobre el Km4 llegas al centro y cruzas por el puente de Luis I a Gaia, allí me esperaba Marga que tras la foto oportuna salió zumbando para la meta. Es una pasada cruzar el puente y recorrer la zona de las bodegas, inevitable tener el móvil en la mano para hacerte fotitos. La carrera sigue dirección Oeste hasta casi la desembocadura, zona muy chula de dunas y playa, aunque no se llega, se gira 180 grados y se vuelve al puente. Cuando vuelves a Oporto ya llevas mas de media carrera, solo queda el esfuerzo final. De nuevo dirección Oeste los últimos 5Kms buscando la desembocadura por la orilla norte, hasta los jardines de Calem donde estaba la meta.


No recuerdo el tiempo y mucho menos la posición, ya no estoy en esas cosas, solo recuerdo la experiencia de unir dos de mis grandes aficiones, el deporte y los viajes, al correr por nuevos sitios disfrutando del camino, algo que sin duda repetiremos. Tras un muy breve descanso y por si no tuviera pocos Kms en las patas, nos fuimos a ver la desembocadura del Duero, ya que estábamos, total 3 o 4 Kms más. La zona no es gran cosa, me esperaba una paya algo más preparada para ser septiembre, pero vi la zona algo abandonada. Puede que no ayudara el pequeño temporal de olas que chocaban con los espigones y se levantaban varios metros, nos llevamos un buen rato viendo el espectáculo.


De vuelta al centro, tras comer y descansar algo volvimos a la zona del Puente, esta vez a la parte alta de Gaia, donde está el monasterio de la Sierra del Pilar, por cierto allí se coge un teleférico que recorre la zona de las bodegas. Dimos un pequeño paseo por los jardines del moro, el ambiente era impresionante, muchísima gente joven haciendo botellón y mezclándose con los turista, porque justo de allí tienes una de las mejores vistas de la ciudad. Nosotros nos paramos en un pequeño bar mirador y nos tomamos un spritz, una maravilla, y para culminar el día una cena espectacular en un local de moda de la ciudad (Viva Creative Kitchen), mas no podemos pedir.



El último día aprovechamos la mañana para ir a otra playa cercana, Matosinho al norte cerca del aeropuesto, tenía mucha mejor pinta que la de Foz del día anterior, no es que el clima invitase a bañarse, pero al menos se veía bien preparada con sus chiringuitos llenos y la fortaleza de San Javier que tenía muy buena pinta pero no nos dio tiempo a visitar. Nos limitamos a dar un paseo y coger el tranvía al Aeropuerto





Y nada más, el resumen es que Oporto nos ha encantado, la ciudad es preciosa y la han preparado muy bien para el turismo. Los portugueses han entendido el concepto de modernidad y poco a poco lo van poniendo en práctica, aquí, en el Algarve incluso en el Alentejo. Si a esto lo unimos a la práctica de una activad deportiva que nos encanta podemos decir que ha sido un viaje redondo y evidentemente ya estamos pensando en programar algún otro en esta línea, clara está, esa vez correremos los dos.